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Golpe Bajo

 

Acababa de escribir

su último sueño

cuando el ruido atronador

le arrancó de la verdad

y lo sumió

en otro sueño

de un sueño imposible

que de inmediato

iba a comenzar.

 

 

Despertó

y dando vueltas en la cama

confundió

la profunda respiración

del hombre solo

que allí dormía

con el ensordecedor

grito

de mil cañones.

 

Cuando volvió a dormir

miró hacia el balcón

y vio

que un sueño

es siempre

una estupidez.