a

 

Vapor

 

El vapor era su coraje

 

Sin humo

no había valor

su deseo

era

entonces

un acto de cobardía.

 

Allí, encerrados entre cuatro paredes

se enfrentaron por única vez.

 

El otro

el que parecía valiente

se mostró

vulgarmente

para desafiar

el instinto del temeroso.

 

El verbo

arma imbatible

en ciertas circunstancias

era aquí ausencia.

 

El gesto

fuerte en ocasiones

se debilitaba

en banal contienda.

 

Cuando finalmente

el humo todo lo escondía

se produjo el contacto.

 

Un atisbo de emoción

convertido luego en decepción

por el disiparse

del vapor

traicionero

terminó por hacerles saber

cuán aburridos estaban

a raíz de aquel

fatuo intento.